sábado, 29 de enero de 2011

¿QUÉ MUNDO LE VAMOS A DEJAR A NUESTROS HIJOS Y NIETOS?


Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual. Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en un artículo:

“Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?". Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir: "¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?". Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡Y a mí, ¿qué me importa?!". Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho,
pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente". Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
× Que sepan distinguir el bien del mal.
× Que no digan que todo vale.
× Que piensen en los demás.
× Que sean generosos.
× . . . (En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran).
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
Leopoldo Abadía.
P.D.:
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

(Enviado por José Domínguez, orientador del IES Menéndez Tolosa de La Línea).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿CÓMO PUEDEN LAS MADRES Y LOS PADRES AYUDAR A SUS HIJOS E HIJAS EN LOS ESTUDIOS?

En primer lugar, CREANDO UN AMBIENTE DE ESTUDIO EN CASA. Es muy importante crear unas condiciones o un clima familiar que favorezca el estudio, entre ellas podemos destacar:
- Un lugar adecuado para estudiar, alejado de los ruidos, con iluminación suficiente (una lamparita de mesa), una silla con respaldo, una estantería para colocar los libros y demás útiles de estudio y una mesa amplia. En la habitación no debe hacer ni mucho calor (da sueño) ni frío (desconcentra).
- Fomentando valores y hábitos, como el esfuerzo, favoreciendo que sea una persona trabajadora, constante, voluntariosa. Para ello es importante inculcar unos buenos hábitos de estudio que en estas edades significan trabajo diario (un par de horas) y, generalmente, a la misma hora. Hay que conseguir que el estudio en casa sea una rutina. Para ello hay que evitar que en ese tiempo tengan otras tareas que realizar o que estudien con la tele puesta o con internet abierto, con música, etc.
- Proporcionándoles los medios necesarios para el estudio: diccionarios, libros de consulta, enciclopedias o información vía internet, acceso a la biblioteca municipal, etc.
- Realizando actividades en el tiempo libre de la familia que tengan relación con el mundo de la cultura: leer libros y revistas, visitar museos o exposiciones, asistir a actividades culturales, etc. Favoreciendo actividades en su tiempo libre que desarrollen su cultura musical, el aprendizaje de otro idioma o su actividad física o manual.

En segundo lugar, ACTUANDO COMO MODELOS A IMITAR: Los padres y madres son el primer y más importante modelo en el que los hijos e hijas se mirarán, por ello el ejemplo es la mejor enseñanza. Es importante que los padres muestren interés por la cultura; tengan y lean libros, periódicos y revistas en casa; y hablen y comenten en la familia sobre estas y otras cosas.

En tercer lugar, COLABORANDO CON EL PROFESORADO TUTOR de sus hijos e hijas. Si van bien en los estudios, una entrevista a mitad del trimestre puede ser suficiente. Si tienen dificultades, o suspenden algunas asignaturas, es conveniente acudir una vez al mes y acordar con el profesorado algunas medidas para su mejora. En nuestro centro les ofrecemos los COMPROMISOS PEDAGÓGICOS mediante la firma de un acuerdo de mejora entre todas las partes implicadas (profesorado, alumnado y padres).

En cuarto lugar, motivarles para que estudien empleando TÉCNICAS DE ESTUDIO. Muchos problemas de los estudiantes son debidos a una mala memorización, a que estudian inmediatamente antes del examen y a que no emplean un procedimiento adecuado para comprender lo estudiado. Por ello, si los padres tienen conocimientos sobre la materia sería conveniente que ayudaran a sus hijos e hijas en esa tarea y, si no fuese así, conocer y apoyar las actuaciones que desde las tutorías o desde cada asignatura el profesorado realiza. En el centro todos los cursos de la ESO trabajamos con nuestro alumnado este tema a través de los Cuadernillos “Aprender a Estudiar” que quedan después en posesión del alumnado y de su familia.

En quinto lugar, ANIMAR Y SUPERVISAR el estudio. Animar significa reconocer los avances por pequeños que sean, valorar el esfuerzo realizado y reforzar las buenas conductas de estudio. Supervisar significa estar al tanto de lo que hacen, controlar sus hábitos de trabajo, evitar que se los salten, conocer cómo van en el instituto hablando con el tutor o la tutora, revisar la Agenda con frecuencia, etc. Supervisar significa también aplicar consecuencias positivas (premios) o negativas (castigos) según lo realizado.
(Miguel Ángel Valverde Gea, Orientador IES Mar de Poniente de La Línea)

sábado, 19 de septiembre de 2009

EL APRENDIZAJE DE LA RESPONSABILIDAD, PAPEL DE LA FAMILIA

En muchas ocasiones oímos que tal o cual persona no es responsable, incluso escuchamos opiniones generalizadoras diciendo que los jóvenes son poco o nada responsables. Pero, ¿qué es la responsabilidad? ¿el algo con lo que se nace? ¿se puede educar en ella? ¿se es responsable sólo por cumplir una edad o por ser adulto? Trataremos de profundizar sobre este tema a lo largo de esta entrada. Para ello comenzaremos definiendo la responsabilidad y continuaremos intentando explicar cómo se puede aprender a ser responsable.

¿Qué es la responsabilidad?
Se dice que alguien no es responsable cuando no cumple o se le olvidan sus obligaciones, cuando tiene comportamientos arriesgados o antisociales, cuando no asume las consecuencias de lo que hace y le echa la culpa a otras personas. Es claro que uno de los objetivos de la educación familiar y escolar es conseguir que los hijos y estudiantes sean personas responsables y que se comporten con arreglo a esta cualidad. Vamos a comenzar tratando de definir la responsabilidad a través de una serie de categorías o niveles que nos faciliten su enseñanza.

La responsabilidad es un valor que tiene varios niveles de significación:
- Uno, es una cualidad propia de una persona cuidadosa y atenta en lo que hace o decide.
- Dos, la responsabilidad está relacionada con el respeto a los derechos y sentimientos de los demás.
- Tres, un comportamiento responsable es propio de alguien que ayuda a los demás.
- Cuatro, una persona es responsable cuando actúa con autonomía y libertad.
- Cinco, una persona responsable reconoce y asume las consecuencias de sus actos.

¿Cómo se aprende a ser responsables?
Esta cualidad o valor, con la que no se nace, tiene que ser un objetivo fundamental a conseguir con los adolescentes y jóvenes principalmente en el ámbito familiar y, también, en el escolar. Se trata, por consiguiente, de crear un ambiente en la casa y en la escuela que les enseñe a decidir de forma adecuada. Para ello han de aprender a tener en cuenta diferentes alternativas y a valorar con antelación las consecuencias de sus decisiones. Es preciso hacerles conscientes de la existencia de los demás y de sus necesidades. Además, conseguir que sean atentos y cuidadosos en lo que hacen, evitando la distracción , el descuido y la fullería. Por último, a sentirse responsables de lo que hacen, evitando echar la culpa a otros de los actos propios.

Esta cualidad no se consigue de forma instantánea al cumplir una edad, sino que se adquiere de forma progresiva a través de un proceso. Se comienza como un juego imitando a los padres y poco a poco se van adquiriendo mayores responsabilidades. No podemos pedirles a un chico o a una chica adolescentes que sean responsables porque ya tienen edad si desde pequeños no hemos ido dándoles responsabilidades y haciéndoles ver las consecuencias de sus actos. Son los padres los que administran no sólo los derechos sino también, y especialmente, las responsabilidades de sus hijos: “Has cumplido un año más y te vamos a ampliar el tiempo para salir, pero tendrás también que hacer...”.


El papel de los padres consistirá en establecer normas y obligaciones a los hijos e hijas, animándoles y ayudándoles a cumplirlas. Es bueno reconocer y valorar sus aciertos, pero también establecer consecuencias negativas (castigos) si no cumplen las normas. No será aconsejable hacer las cosas por ellos porque no las hagan bien o por que tengan lástima de ellos o ellas. No vale exigir las obligaciones un día sí y otro no o recordarles muchas veces lo que tienen que hacer, esto los liará más o se acostumbrarán a no obedecer a la primera. O que no cumplan con las obligaciones y que no les pase nada, aprenderán lo que es la impunidad. Por consiguiente, para esta tarea es conveniente que las responsabilidades estén claras y el comportamiento de los padres sea coherente.


¿Qué responsabilidades u obligaciones son propias de los adolescentes?
Las obligaciones de los adolescentes estarán relacionadas con su edad y con los diferentes entornos en los que se desarrolla su vida: con los horarios de entrar y salir; con el uso de la televisión, el ordenador o la pley; con el estudio en casa y con la asistencia al instituto; y con la colaboración en las tareas del hogar; entre otras.
Es muy importante asumir que no existen responsabilidades diferentes para chicos o para chicas. Es fundamental que ambos aprendan a colaborar en las tareas del hogar: a poner y recoger la mesa, a lavar los platos, a hacer de comer, a limpiar la casa, a poner la lavadora, a tender, etc. El aprendizaje de estas actividades dependerá de la edad, pero no tienen por qué estar asociadas a ser hombre o mujer.
Es recomendable poner por escrito las obligaciones de los diferentes miembros de la familia en un lugar bien visible para que sirva de recordatorio a todos. Tienen que estar bien explicadas para que no haya dudas sobre quién, cómo o cuándo tiene que realizarlas. Hay que establecer también las consecuencias positivas y negativas que tendrá el cumplimiento o no de las responsabilidades.

Finalmente, los padres tienen que darles a sus hijos e hijas la oportunidad de ser responsables, porque conforme vayan siéndolo, van a adquirir mayor confianza en sí mismos y esto les animará en su proceso de hacerse personas responsables y adultas.

(Autor: Miguel Ángel Valverde Gea. Orientador del IES Mar de Poniente. La Línea)

domingo, 6 de septiembre de 2009

¿PARA QUÉ SIRVE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

INTRODUCCIÓN
El término “Inteligencia Emocional” se utilizó por primera vez en 1986 por Peter Salovey y John Mayer. El interés por el tema estalló cuando Daniel Goleman, psicólogo y redactor del NewYork Times, publicó su libro en 1995 “Inteligencia Emocional”. En la portada escribe: ¿Por qué es más importante la inteligencia emocional que el cociente intelectual?

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?
Mayer y Salovey conciben la IE como una inteligencia basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación a nuestro pensamiento. La Inteligencia Emocional se conceptualiza a través de cuatro habilidades básicas:
La primera habilidad: percibir emociones, incluye las capacidades involucradas en la identificación de las emociones en las caras, las voces, las fotografías, la música... Esta percepción varía de un individuo a otro. Se refiere también al grado en que cada uno identifica sus propias emociones.
Los alumnos ponen en práctica diariamente estas habilidades cuando regulan sus acciones en el aula tras una mirada del profesor. El profesor también hace uso de esta habilidad cuando observa los rostros de los alumnos y percibe si están aburriéndose o entendiendo la explicación.
La segunda habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento se refiere a cómo hay que tener en cuenta los sentimientos cuando razonamos o solucionamos problemas, cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a la toma de decisiones. Algunos alumnos necesitan para concentrarse y estudiar cierto estado de ánimo positivo, otros en cambio un estado de tensión les ayuda a estudiar y memorizar mejor. Estas diferencias individuales explican que algunos alumnos estudian para los exámenes en el último momento, que es cuando el estado de tensión les ayuda a centrarse.
La tercera habilidad de comprensión emocional implica la capacidad para desglosar el amplio repertorio de señales emocionales y etiquetar las emociones. Implica una actividad tanto anticipatoria como retrospectiva para conocer las causas generadoras del estado anímico y las futuras consecuencias de nuestras acciones. Los alumnos utilizan esta habilidad para ponerse en lugar de otro compañero que está pasando una mala racha y ofrecerle su apoyo.
La cuarta habilidad: controlar las emociones propias y ajenas, moderando las emociones negativas e intensificando las positivas. Esta habilidad alcanzaría los procesos emocionales de mayor complejidad, es decir, la regulación consciente de las emociones para lograr un crecimiento emocional e intelectual. Un alumno se ve involucrado en un conflicto en el recreo, la resolución no agresiva del conflicto implica la puesta en práctica de habilidades de regulación o manejo de situaciones interpersonales. Igualmente cuando llegan los exámenes cada alumno utiliza diferentes estrategias de regulación emocional para sobrellevar el estrés sin que le afecte al rendimiento académico. Entre ellas estarías: el apoyo social y la comunicación de los problemas, llevar a cabo actividades distractoras, tener aficiones, hacer deporte, relativizar los problemas con humor...


Tipos de emociones:
Emociones primarias: Miedo, sorpresa, asco, ira, enfado, alegría, tristeza.
Emociones secundarias: Vergüenza, rabia, celos, nostalgia, culpa, lástima, melancolía, remordimiento, indignación, enfado, tensión, inseguridad, decepción, frustración, preocupación, abatimiento, cariño, euforia, satisfacción, gratitud, optimismo, amabilidad, asertividad, tenacidad, empatía, admiración, esperanza, entusiasmo, tranquilidad, compasión.

BENEFICIOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL:
Según investigaciones recientes la I.E. ayuda en la relación con los compañeros y superiores en el trabajo. Los estudiantes con puntuaciones altas en el control emocional fueron valorados por sus amigos como más comprensivos y solidarios, además creaban menos conflictos. La calidad de las relaciones en las parejas, parece que puntuaciones altas en I.E. se relacionan con mayor grado de satisfacción en la relación.

En el contexto escolar.
Estudios llevados a cabo en EEUU con universitarios muestran que estudiantes con una alta IE tienen menor número de síntomas físicos, menos ansiedad social y depresión, mayor autoestima, mayor satisfacción en sus relaciones con los demás y se recuperan antes de los estados de ánimo negativos inducidos experimentalmente.
En cuanto al rendimiento académico, parece que la inteligencia influye sobe la salud mental de los estudiantes y este equilibrio psicológico, a su vez, está relacionado y afecta al rendimiento académico final. Personas con ciertos déficits (escasas habilidades, desajuste emocional, problemas de aprendizaje) es más probable que experimente estrés y dificultades emocionales durante sus estudios y, en consecuencia, se beneficiarían más del uso de habilidades emocionales adaptativas que les permitirían afrontar tales dificultades.
En cuanto a la aparición de conductas problemáticas, los alumnos que presentan menor nivel de I.E. tienen mayores niveles de impulsividad, peores relaciones sociales, lo que favorece el desarrollo de diversos comportamientos antisociales.
En cuanto al consumo de sustancias adictivas los adolescentes que tienen un mayor repertorio de competencias afectivas basadas en la comprensión, el manejo y la regulación de sus propias emociones no necesiten utilizar otro tipo de reguladores externos (tabaco, alcohol y drogas ilegales) para reparar los estados de ánimo negativos provocados por la variedad de eventos vitales y acontecimientos estresantes a los que se exponen en estas edades.

CONCLUSIONES:
El ambiente familiar es señalado como un elemento fundamental en el proceso de socialización de las emociones. También los educadores realizamos el papel de modelo y modulador en los procesos de socialización emocional. En general toda persona influyente para el alumno/a puede ser un ejemplo a observar y reproducir.
También a través de programas educativos podemos ayudar a:
- entrenar habilidades socioemocionales.
- Fomentar buenas conductas y reprimir las no deseables.
La inteligencia emocional es un aprendizaje que dura toda la vida. El entrenamiento en el contexto educativo puede ayudar a obtener beneficios en cuanto al crecimiento personal y a la motivación.

(Autora: María José Lauroba. Orientadora del IES Getares de Algeciras).

lunes, 23 de febrero de 2009

El Juez Calatayud y su decálogo para crear un delincuente

Os invito a que leáis el decálogo para crear a un delincuente que, según parece, está incluido en un libro del conocido juez de menores de Granada, Emilio Calatayud. Es un listado de consejos irónicos que invitan a la reflexión. Vamos a repasar estos consejos taaaaaaaaan buenos:
1. Dadle (a los hijos o hijas) todo cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.

3. No le deis ninguna formación espiritual: ¡ ya la escogerá él cuando sea mayor!

4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado; primero creerá que le tienen manía y más tarde se convencerá de que la culpa es de la sociedad.

5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.

6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.

7. Padre y madre discutid delante de él: así se irá acostumbrando, y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.

8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.

9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,…¡de otro modo podría acabar siendo un frustrado!

10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quiénes la tienen tomada con él.

“Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él”. Parafraseando a Don Emilio, “La sociedad no es la sociedad. Nosotros somos la sociedad”.

Después de leer el catálogo, échadle un vistazo a este vídeo del juez. Este hombre no tiene desperdicio, habla pero que muy clarito.

Por María Dolores Orozco (Orientadora).

martes, 3 de febrero de 2009

COMPROMISOS EDUCATIVOS Y CURRÍCULUM DEL HOGAR

Una finalidad de los compromisos educativos es crear unas condiciones en el medio familiar que favorezcan unas adecuadas expectativas educativas y garanticen el éxito escolar. La creación de ese ambiente de aprendizaje en el marco familiar está relacionada con una serie de factores que las investigaciones sobre el “currículum del hogar” han identificado como necesarios para que un estudiante obtenga buenos resultados escolares.

En la publicación "Familia y centros escolares" de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco del año 2000, el profesor de la Universidad de Philadelphia Sam Redding recopila en una guía una síntesis de las investigaciones realizadas sobre la colaboración entre la comunidad, la familia y los centros escolares. En la introducción expone la importancia del “currículum del hogar” como una esperanza de intervención en el ámbito familiar para intentar contrarrestar la deriva determinista que imponen las desigualdades sociales.

Afortunadamente, la investigación sobre la influencia de la familia en el aprendizaje académico tiene una larga historia, y podemos sentar premisas básicas con gran fiabilidad. Con una razonable certeza, podemos decir que mientras la clase social baja nos puede llevar a predecir estadísticamente un bajo rendimiento académico, las familias que proporcionan un ambiente estimulante y de apoyo, con riqueza lingüística, desafían los efectos de las circunstancias socioeconómicas. En otras palabras, un “currículum del hogar” alterable –donde se incluyen las relaciones familiares, las prácticas y los patrones de vida familiar- es un predictor más potente del aprendizaje académico que el estatus familiar. Los centros escolares pueden trabajar con las familias para mejorar el “currículum del hogar”, sea cual sea la situación económica familiar. Este es, por tanto, un mensaje de gran esperanza.

Redding identifica una serie de patrones específicos de la vida familiar que contribuyen a desarrollar la habilidad del niño para aprender en la escuela. Las investigaciones relacionan positivamente determinadas prácticas familiares con el éxito escolar del niño o niña en la escuela. Redding las agrupa en tres apartados que constituyen el contenido de la publicación y que son los siguientes:

La relación padres-hijos:
1. Conversaciones diarias sobre hechos cotidianos.
2. Expresiones de afecto.
3. Comentarios en familia sobre libros, noticias del periódico, revistas, programas de televisión.
4. Visitas en familia o con miembros de la familia a bibliotecas, museos, zoos, lugares históricos, actividades culturales.
5. Estímulo para emplear nuevas palabras y para ampliar el vocabulario.

Rutinas de la vida familiar:
1. Marcar un tiempo de estudio en casa.
2. Rutinas diarias que incluyen tiempo para comer, dormir, jugar, trabajar, estudiar y leer.
3. Tener un lugar tranquilo para estudiar y leer.
4. Interés de la familia en hobbies, juegos, y actividades con valor educativo.

Expectativas familiares y Control:
1. Dar prioridad al trabajo escolar y a la lectura sobre ver televisión y actividades de ocio.
2. Expectativas de puntualidad.
3. Expectativas de los padres de que los hijos harán las cosas lo mejor que puedan.
4. Preocupación por el uso correcto y apropiado del lenguaje.
5. Control de los padres sobre el grupo de amigos de sus hijos.
6. Control y análisis de los programas de televisión (y del uso de internet) junto a los hijos.
7. Conocimiento de los padres de los progresos del hijo en la escuela y de su crecimiento personal.
Si estamos de acuerdo en que los estudiantes aprenden mejor cuando en su ambiente familiar se promueven los patrones de vida arriba mencionados, esto se puede convertir en un contenido fundamental de la colaboración que se establezca entre la familia y el centro a través de los compromisos educativos. Por consiguiente, una de las tareas de la relación educativa será ayudar a las familias a crear un “currículum del hogar” positivo.

No existen muchas experiencias relacionadas con este planteamiento. Hace unos meses se dio a conocer un material realizado por Proyecto Atlántida y CEAPA (DIARIO DE FAMILIA) para trabajar las competencias básicas desde el ámbito familiar. No obstante, parece de sentido común que trabajar en esta línea beneficiará a las expectativas y al rendimiento académico de nuestros alumnos y alumnas. Está demostrado en numerosas investigaciones la gran influencia que el ambiente familiar tiene sobre el aprendizaje y los resultados escolares del alumnado. Y, también, que ese ambiente no depende sólo del nivel económico o educativo de las familias sino que está relacionado con una serie de normas, actitudes y valores familiares que pueden ser reconstruidos social y culturalmente y que constituyen lo que se denomina “el currículum del hogar”.
(Publicado por Miguel Ángel Valverde Gea, orientador del IES Mar de Poniente de La Línea)

jueves, 4 de diciembre de 2008

ESTILOS EDUCATIVOS Y CORRESPONSABILIDAD FAMILIAR

“Tus hijos no son tuyos, son hijos de la vida ; puedes
darles tu amor , pero no tus pensamientos, puedes abrigar
sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellos viven en la
casa del mañana. Tu eres el arco del cual tus hijos son
lanzados como saetas vivas...".

( Kahil Gibran, “El profeta “ )

La familia como el primer entorno donde el niño llega al mundo , donde va a establecer unos vínculos afectivos y despertar a cuanto le rodea es el grupo social que más importancia va a tener para su desarrollo y equilibrio durante toda su vida. Además de garantizar los cuidados necesarios para la salud física, la familia debe ofrecer unas pautas educativas que favorezcan la madurez personal ; dichos criterios han de facilitar la reflexión y valoración de las situaciones en la que se debe vivir, haciendo posible a nuestros hijos/as la comprensión del mundo, de los demás, de las normas, así como del papel personal que los distintos miembros de la familia han de desempeñar. En la familia, en tanto sistema que cambia de forma continua y en el que sus miembros tienen derechos y deberes, se hace necesaria la participación activa y co-responsabilidad de cada componente de la misma ( padre, madre, hijo/a...).

FUNCIONES BÁSICAS DE LA FAMILIA.
La familia cumple numerosas funciones, de entre las cuales podemos destacar las siguientes:
1.- Satisfacción de las necesidades fundamentales del niño/a. Se satisfacen tanto necesidades físicas (alimentación), como afectivas y emocionales.
2.- La familia es fuente de información y transmisión de valores. Las conversaciones y conductas en la familia permiten al niño/a adquirir información para interpretar la realidad física y social, y asimilar las creencias de la cultura.
3.- La familia actúa como grupo de control de forma que enseña y obliga a sus miembros a comportarse de forma socialmente deseable. La familia juzga la conducta del hijo/a, la premia o la castiga. Ello permite que el hijo/a entienda que existen unos límites y normas que debe cumplir primero en relación a la familia y de adulto en relación a la sociedad.
4.- La familia ofrece a los hijos/as modelos de imitación e identificación. Estos tienen la oportunidad de conocer la forma de actuar de sus padres u otros familiares y aprender sin necesidad de tener experiencias personales directas.
5.- La familia ayuda y enseña cómo se debe actuar en las situaciones estresantes. Cuando un miembro de la familia tiene una dificultad, la familia la comparte con él , le ayuda a buscar respuestas adecuadas, comparte sus emociones, busca ayuda externa, etc. Los propios miembros de la familia están atentos a las señales que pueden indicar sufrimiento o dificultad de cualquiera de sus miembros, ayudándole a que explique el problema.
6.- La familia es el núcleo social que sirve para recuperarse de esfuerzos, tensiones problemas que hayan supuesto costos para la persona. En ella puede descansar tranquilamente la persona porque sabe que es aceptado sea cual sea la dificultad.
7.- La familia es un lugar de participación activa del niño/a. En ella participa en las decisiones que le afectan, se entrena en las relaciones grupales, es ayudado y ayuda.

LOS ESTILOS EDUCATIVOS.
Los estilos educativos se basan en las metas que los padres/madres establecen con relación a sus hijos/as y las estrategias que utilizan para lograrlas . Es decir, lo que los padres y madres desean que ocurran respecto a sus hijos/as y los medios para alcanzar esos estados deseables. Por tanto, los padres que suelen adoptar este estilo son exigentes, distantes y fríos. Se preocupan menos y no escuchan a sus hijos/as. Aplican castigos y dan órdenes rutinariamente. Estos padres valoran la obediencia y creen en la restricción de la autonomía del hijo/a. Emplean de manera muy frecuente los castigos físicos, amenazas verbales y físicas y contínuas prohibiciones.

b) Estilo Democrático:
Son padres firmes y exigentes; sin embargo, son afectuosos y comunicativos. Están dispuestos a escuchar y a explicar las razones de las reglas a sus hijos/as. A veces pueden castigar; no obstante tienden a recompensar la buena conducta de sus hijos/as. Los hijos/as educados en este estilo democrático suelen tener éxito en sus relaciones con los demás, ya que cooperan con ellos. Los padres democráticos explican a sus hijos/as las razones del establecimiento de las normas, reconocen y respetan su individualidad, negocian mediante intercambios verbales y toman decisiones conjuntamente con sus hijos, intentando fomentar con ello comportamientos positivos y disminuyendo los inadecuados.
c) Estilo permisivo o "dejar hacer":
Los padres de este estilo suelen no ser exigentes y ser afectuosos. Establecen muy pocas reglas y evitan los castigos. También desconfían de sus propias capacidades como padres. Sus hijos /as tienden a mostrarse inseguros,teniendo un autoconcepto pobre de sí mismos y una autoestima baja, por lo que estos niños/as tienden a la infelicidad y es posible que presenten bajo rendimiento. En el estilo permisivo, por tanto, se evita hacer uso del control, se realizan pocas demandas al niño/a ( se le pide o exige poco), mostrándose los padres tolerantes y aceptando positivamente los impulsos del niño/a. Propio de este estilo son los hijos/as consentidos a los que se les premia sin merecerlo y se les evita la más mínima contrariedad. En este sentido, podemos pensar acerca de lo siguiente : si educar es preparar para la vida, es erróneo premiar con regalos y no fijar normas de conducta porque los asuntos no siempre se resuelven como habíamos pensado y los tropiezos o problemas son habituales a lo largo de la vida de la persona.
Analicemos el siguiente razonamiento propio del estilo permisivo o “dejar hacer” :
A : - Mi hijo/a se lo merece todo.
B : - Dispongo de suficientes medios económicos para comprarle a mi hijo/a todo lo que pide.
C : - Luego , ¿ por qué voy a privar a mi hijo/a de lo que desea?
Si la primera frase (A) significa que se ama al hijo/a y se acepta de manera incondiccional (sin condicciones), de acuerdo. Pero si quiere decir que a pesar de repetir curso se le regala la moto que se le prometió por aprobar, entonces se comete una equivocación.
El alimento, la educación, el afecto y el cariño se ofrecen de manera incondiccional. Otros objetos como ropa de marca, juguetes o juegos electrónicos ... se pueden proporcionar de manera condiccionada al buen comportamiento del hijo/a.
En cuanto a la segunda frase (B), cuando el hijo/a es pequeño/a y pide golosinas, juguetes y otras chucherías si se le puede contentar. Sin eembargo, no negarle nada ni poner límites a su conducta es una estrategia equivocada. El día que sus peticiones sean tan exageradas e irrazonables que haya que decirle que “no”, difícilmente tolerará su fustracción porque se le ha mal acostumbrado.
Por tanto, es una equivocación educar concediendo todos los caprichos e ignorando o evitandole al hijo/a cualquier incomodidad. El niño/a mimado se vuelve más exigente, soporta menos cualquier tipo de problema y se derrumba a la menor contrariedad.
Esta pauta de otorgar todo lo que le apetece y sobreprotegerlo (hacer las cosas por él) ante las dificultades cotidianas es muy tentadora, en especial para padres separados, divorciados y para los que creen insuficiente el tiempo y la atención que les dedican.
Dentro de este estilo permisivo o sobreprotector los padres y madres piensan :
“ debo cuidar en todo momento de mi hijo/a, todavía no es capaz de hacer esto por sí solo, soy indispensable para él, siempre necesita mi ayuda, he de evitarle todo el daño que pueda y más...”.
Como resultado de este tipo de pensamientos aparecen las siguientes emociones : “nervioso cuando mi hija hace las cosas por ella misma, muy mal cuando me separo de mi hijo, culpable por no haberle evitado este o aquel peligro...”.
Y los padres y madres de este estilo actúan del siguiente modo :
“Estoy encima de él porque a mi no me cuesta, le hago las tareas que corresponden con su autocuidado y autonomía personal tales como bañarle, peinarle, atarle los cordones de la zapatilla o arreglarle todo lo relacionado con la matrícula del instituto.”
Como consecuencia a lo anterior, es normal que los hijos/as educados en este estilo permisivo muestren inseguridad y baja autoestima, ya que ellos hacen muy pocas cosas por sí solos y atribuyen a causas exteriores a él (sus padres, amigos, suerte...), tanto sus éxitos como sus fracasos.
También existe el riesgo de una ansiedad elevada (miedos excesivos, timidez, agresividad, dificultades para dormir, problemas de conducta en casa y en el colegio).
Educar para ser felices no quiere decir mimar, si no fomentar la autonomía para que el hijo/a sepa resolver cada vez con menos ayuda las nuevas situaciones que se les plantea.
Las investigaciones revelan que tanto los hijos/as de familias rígidas (autoritarias) como los de hogares permisivos (dejar hacer) son mucho más pasivos, dependientes y retraídos que los hijos de padres y madres que combinan interés y atención en el establecimiento de pautas de conducta claras y consistentes.

ALGUNAS SITUACIONES COTIDIANAS
En relación con el estilo educativo se puede presentar en nuestra vida diaria situaciones como las siguientes:
- Una de piratas...
Tras una semana cargada de trabajo, Julio llega a casa el viernes por la noche con intención de relajarse y descansar. Nada más abrir la puerta se encuentra con Gustavito que quiere que le encaje las piezas del parco pirata desmontable.
- “ Venga papí, por favor..., si es solo un ratito”, le dice Gustavito a su papa.
- “Mañana que ahora es muy tarde”, dice Julio a su hijo, y se sienta comodamente en el sofá a ver las noticias en la televisión.
Gustavito sigue insistiendo: ¡¡el barco pirata, barco pirata, barco pirata!! ¡auff!. Finalmente , Gustavito y su papa jugando a los piratas.

- Telepasión:
4:45 de la tarde. Ana Rocío está haciendo café para sentarse a las 5:00 a ver su serie favorita “Belinda, la feísima o dificil de mirar”. Mientras tanto, Antonio Alberto, su hijo juega en el salón ya que no puede salir en toda la tarde a jugar con sus amigos porque está castigado por llegar fuera del horario acordado con sus padres.
Se encontraba Ana Rocío pensando si al terminar esta serie volverían a echar aquella de tanta audiencia llamada “Lo mate porque era mío” o la que anuncia de “Pasión y Amor hasta en la Sopa”, cuando de pronto Antonio Alberto empieza a pedirle que le deje salir a jugar, que solo será una hora.
- “Mama dejame que salga , te prometo que vengo pronto”.
En ese justo instante, ya había comenzado la serie en la televisión y Ana Rocío no escuchaba lo que decian los protagonistas.
- “Bueno, anda corre y te sales un rato, pero que vuelvas pronto, eh” , le dice a su hijo.
- ¡¡Bien!!, grita Antonio Alberto.
Y Ana Rocío se dispone a ver y escuchar el final feliz de los protagonistas de “Belinda, la feísima o dificil de mirar”.

- Fiebre del sábado noche:
Sara (16 años) se dispone a salir con sus amigos/as de marcha. Habitación patas arriba. “Mamí, que me voy, que vengo a la hora que dijimos, a las 1:00 estoy aquí” dice Sara.
- “¡Eh! Un momento muchachita antes ordenas tu cuarto”, le dice la madre.
- “¡ Jó, como eres!, no me da tiempo, no ves que llego tarde y si no encuentro a mis amigos/as ¿que hago?. Nunca me dejas salir de marcha, no como los padres de mis amigas. Me tienes aquí encerrada como a una presidiaria....”.
Continua Sara con su discurso acerca de los derechos de los menores de edad.
- “Esta bien, vete ahora pero cuando vuelvas lo recoges antes de acostarte” le dice la madre. Portazo y Sara descendiendo los escalones de dos en dos.

Los hijos/as (niños y adolescentes) aprenden con rapidez a conseguir de los adultos lo que desean, por las buenas (es tan gracioso), o de otras formas mas bien negativas que siguen este esquema: Castigo-Protesta- Perdón del castigo. Por tanto, los hijos/as consiguen lo que quieren, bien un premio o actividad agradable como puede ser un juguete, golosinas, dinero, acostarse más tarde, ver televisión ó no cumplir una tarea que les resulta aburrida como puede ser hacer los deberes escolares, hacer la cama, bajar la basura, poner la mesa...

Ante esta situación podemos plantearnos lo siguiente :
Si el padre o la madre perdona el castigo y concede la petición: ¿Qué ventajas obtiene dicho padre o madre de ello? En principio, obtiene el beneficio de quedar tranquilo/a porque el hijo/a se calma, deja de molestar y termina la rabieta. Realmente, el padre y/o la madre salen perjudicados de esta situación, ya que caen en la trampa, puesto que el hijo/a cada vez pedirá más cosas, más difíciles de conceder y sus rabietas serán mayores y más intensas y violentas. Ya que al ceder el padre y/o la madre en anteriores ocasiones, el niño/a ha aprendido que la rabieta (gritos , lloros, pataleos...), es un medio o un instrumento para conseguir lo que quiere y que además funciona bien.
En consecuencia, cabe plantearse, ¿cómo podemos actuar? Veamos la siguiente situación y a continuación la secuencia o etapa a seguir para resolverla adecuadamente.

MADRE AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS.
Son las 2:10 de al mediodía. Aurora ha terminado de trabajar y recoge a su hijo David del colegio. Al no disponer de tiempo por la mañana para ir a la panadería ante de ir al trabajo, decidió que cuando fuera a recoger a su hijo del colegio se pasaría a por el pan del día.
David y su mamá entran en la panadería. El niño se queda mirando la vitrina con sus ricos pasteles recién hechos ( de nata, de chocolate, merengue...). Le pide a su madre un pastel pero Aurora piensa que no debe comprarlo porque cuando lleguen a casa van a almorzar y lo más probable es que si David come ahora el pastel, luego no le apetezca la comida que ella tiene preparada.

La secuencia o etapas a seguir para resolver la situación sería la siguiente:
Se inicia la petición del hijo/a. En el ejemplo : ¿Mamí quiero un pastel? dice David. Entonces el padre/madre escucha la demanda, la interpreta (como hace la madre en el ejemplo anterior, último parrafo) y decide si debe responderla ó no , dependiendo sobretodo de que la demanda sea o no adecuada.
 A partir de la decisión del padre/madre pueden darse dos situaciones:
- No hay conflicto porque el padre/madre decide satisfacer la petición del hijo/a.
- Se crea el conflicto porque el padre/madre decide no satisfacer dicha petición.
Así, en el caso anterior no habría conflicto si Aurora le comprara el pastel a David. Mientras que si la madre decide no satisfacer la petición si se daría el conflicto.
 Si el padre/madre decide no satisfacer la demanda o ésta no ha sido escuchada normalmente el niño o adolescente va a iniciar alguna forma de protesta.
En el caso anterior David diría lo siguiente : - “¡¡No ahora!! ,Quiero el pastel, pastel, pastel !!
En este momento es aconsejable que se vuelva a escuchar, interpretar y plantearnos de nuevo si hemos decidido bien porque en muchas ocasiones reaccionamos precipitadamente, con comodidad ó erróneamente a las peticiones de los niños/as.
Siguiendo con la situación del ejemplo pasaría lo siguiente: Entra una nueva clienta a la panadería y dice: “¿Señora, es suyo ese niño?". Los demás clientes se quedan mudos y se miran entre sí. Madre en apuros. La pataleta de David va en aumento. Aurora dice : “David he dicho que ahora no y hagas lo que hagas no vas a conseguir que te compre ahora el pastel. Te he dicho que a la tarde”. Aurora coge el pan, sale de la panadería ignorando la pregunta inoportuna de la clienta y David al ver que su madre se dispone a salir se marcha con ella.

CON ÉSTA SECUENCIA SE ENSEÑA AL HIJO :
- Que puede hacer peticiones y que éstas son escuchadas.
- Que el padre/madre hace esfuerzos por interpretarlas adecuadamente y responder a ellas
- Que puede protestar y hacer revisar la decisión.
- Que una vez que la decisión es firme es inútil recurrir a protestas muy largas y fuertes.
De esta manera iremos más encaminados a un estilo educativo democrático y crearemos hijos/as confiados en sus capacidades para relacionarse y socialmente adaptados. A medida que los niños van creciendo, en la adolescencia, a la secuencia anterior se le debe añadir razonamientos de los padres que expliquen por qué se acepta una petición y sobre todo por qué es rechazada una demanda. Éstas explicaciones favorecen que los hijos/as asuman de forma interna (interioricen) las normas dándose cuenta de que son útiles y necesarias. Además las explicaciones también son una forma de controlar las conductas injustificadas (estilo educativo autoritario, o incoherente o inconsistente) por parte de los adultos. En cambio, si como hemos visto en las anteriores situaciones, (Gustavito y su papa jugando a los piratas, Ana Rocío y su telenovela preferida y fiebre del sábado noche de Sara y su habitación desordenada), no actuamos según la secuencia que acabamos de explicar les enseñamos a los niños/as que cuanto más fuerte protesten más posibilidades tienen de conseguir lo que quieren y crearemos hijos/as desorientados que no saben cómo relacionarse con sus padres/madres porque a los hijos/as no les es posible saber como van a reaccionar sus padres ante cualquier situación o demanda.

ORIENTACIONES Y CONCLUSIONES FINALES: ASPECTOS A CONSIDERAR POR LOS PADRES Y MADRES.
Ya hemos visto los diferentes estilos educativos, de los cuales el más idóneo es el estilo democrático.
- ¿Cómo establecer la disciplina propia del estilo democrático con nuestros hijos/a?
- A diferencia del estilo autoritario se conocen las razones de las normas que se establecen, es decir, los padres y madres explican dichas razones.
- Las normas se razonan cuando se exigen; los padres las explican de manera que sean comprendidas, lo más claramente posible .
- Las razones que se dan intentan mostrar el interés de la norma para el que tenga que obedecerla y no para quien la impone. En esto se diferencia del chantaje emocional (el cual es perjudicial para el hijo/a) donde las razones se dan en función de quien pone la norma ( por ejemplo: “me haces sufrir”, “voy a dejar de quererte”...). De la manera democrática se apunta a razones objetivas y concretas de la conducta.
- Los padres están dispuestos a cambiar la norma si hay buenas razones.
- La norma puede ser debatida y discutida de manera conjunta entre los padres y los hijos.
- Padres e hijos/as deben hacer que las normas sean coherentes (lógicas y razonables) y consistentes (se apliquen de forma estable). Esto permite que sean conocidas y predecibles de manera que no estén en continúa discursión.

¿CÓMO ESTABLECER EL AFECTO DEL ESTILO DEMOCRÁTICO CON NUESTROS HIJOS/AS?
El estilo educativo no solo se refiere al tipo de disciplina sino también al afecto y el modo en que manifestamos dicho afecto a los hijos/as. En este sentido, una de las funciones más esenciales de los padres/madres es la incondiccionalidad, ya que los hijos/as necesitan sentirse aceptados y queridos sin condicciones. Un ejemplo de como expresar los padres la incondicionalidad serían los siguientes mensajes :
- “Te acepto y te quiero como eres”.
- “Tú eres único y siempre podrás contar conmigo”.
- “Si te aconsejo y exijo es porque tengo el deber de ayudarte a desarrollar tus mejores posibilidades”.
El resultado de la incondiccionalidad es: Seguridad emocional y Autoestima adecuada del hijo/a.
Ya que el hijo aprende que está protegido sin condicciones y que es digno de amor y afecto por los padres. Ser querido y estimado por los padres es la principal fuente de seguridad en sí mismo y autoestima : “Sé que valgo la pena que soy digno de ser amado y que los demás me aceptan y quieren”.
Pautas que nos ayuden a ser incondiccionales con los hijos/as :
- Aprender a mirar y escuchar a los hijos/as como forma de percibir e interpretar bien sus demandas.
- Ver o contemplar con realismo al hijo/a en lugar de proyectar sobre él las expectativas o el modelo de hijo/a que los padres desean tener. Para ello podemos observar al hijo/a y hacernos una descripción detallada de él o ella, ver que aspectos o carácteristicas positivas que tiene nos gustaría que las desarrolle más y reforzárselas.
- Demostrar la estima a los hijos/as: hablar de la conducta concreta sin generalizar, exigir adaptándonos a sus capacidades y reconocer los esfuerzos más que los resultados.
(MªBelén Pérez Rico. Orientadora IES Almadraba de Tarifa)